lunes, 7 de septiembre de 2009

BENJAMIN Y EL VIENTO FUE PREMIADA


El film de Sanchéz, Pochat y el corresponsal regional de la revista GENTE, Carlos Quiroga, que retrata la historia de un único alumno en el noroeste cordobés fue galardonada en el III Festival de Cine Internacional de Ushuaia y ahora se apresta a competir en la 12 ª Edición Internacional de Cine de Auburn, Australia y ha sido seleccionada para ser exhibida en el Festival Internacional de Bélgica.

Fotos: JORGE SEGOVIA

La película “Benjamín y el Viento“ de Eduardo Sánchez, Fito Pochat y del corresponsal regional de la revista GENTE, Carlos Quiroga acaba de ganar el premio Personajes en el III festival internacional de Cine de Ushuaia y luego del reconocido galardón se apresta a competir en la 12 ª Edición Internacional de Cine de Auburn Festival de Niños y Jóvenes Adultos, que se celebrará en varios lugares alrededor de Sidney Australia entre el 21 y 25 próximo y también ha sido seleccionada para ser exhibida en el Festival Internacional de Bélgica, que se realizará entre el 7 y 15 de noviembre .
El documental, cuenta la incríble historia de Benjamín Escudero, que tuvo el raro privilegio de ser único alumno en la Escuela Juan José Paso de La Mudana, en la provincia de Córdoba. “La película surgió como consecuencia de una nota que salió publicada en La Voz del interior contando esta experiencia atípica en el 2007, que luego yo lleve a las páginas de la revista GENTE- explica Quiroga -. Benjamín recorría en su burro cinco kilómetros hasta la escuela que asomaba extraviada entre las palmas de caranday. En marzo de este año, 80 años después de su creación, cerró por falta de niños.
En el film se pueden ver el esfuerzo de Benjamín por aprender, capeando, lluvías, temporales y muchas veces sobreponiéndose a la ardua tarea de pastor de cabras y la dedicación de su maestra Liliana Machuca que dejó casa e hijos y se interno en el medio de la nada para cumplir con la tarea de docente.
“Apenas conocimos a Benjamín decidimos llevar la historia al cine: su caso es un fiel reflejo de muchos pueblos condenados a extinguirse porque carecen de políticas concretas de Estado- afirma el corresponsal de GENTE-. Hoy la Mudana es un paraje desolado con casas dispersas, rodeado de palmeras y arena, que solo atrae algunos turistas en el verano, pero a nadie para radicarse.. Los únicos que permanecen estoicos en el lugar son los mayores, que ya están viejos para comenzar de nuevo y subsisten gracias a la cría de ganado ovino y caprino. Uno de los objetivos de la película es que el Gobierno tome conciencia de que muchas veces es más barato invertir en la recuperación de un pueblo que en planes sociales. En los pueblos hay muchos Benjamines dispuestos a superarse que, a veces ante la falta de oportunidades, emigran a las grandes ciudades y lejos de estar mejor terminan engrosando los cordones marginales de las villas miserias", argumenta Quiroga.

EL RODAJE


La filmación comenzó en mayo de 2008. Entonces Benjamín ya había conocido Buenos Aires, la cancha de Boca y la Casa Rosada, algo que un año antes ni siquiera soñaba. Gente lo había consagrado personaje del año 2007 y lo invitó a la ciudad. "No sabíamos qué iba a salir, pero lo que nos gustó de esta historia fue la posibilidad de hablar del heroísmo que existe en algo aparentemente tan simple como ir todos los días a la escuela en burro", coinciden Sánchez y Pochat. Al principio, cuentan, no fue fácil que Benjamín y Liliana Machuca se familiarizaran con las cámaras. pero después de unos días eran verdaderos "actores". La segunda parte del rodaje fue en setiembre. Para aprovechar la luz del día, el equipo alquiló una casa y se internó una semana en La Mudana. Todo fue posible gracias a la ayuda de la supervisora zonal del Ministerio de Educación de la Provincia, Graciela Ballesteros. "Los pobladores del lugar no sólo abrieron sus casas para que nos hospedáramos sino también sus corazones para contarnos lo que significaba el cierre de la escuela", dice Quiroga. El rodaje concluyó el 5 de diciembre, cuando Benjamín egresó y la escuela cerró hasta que en la zona vuelva a haber al menos cinco chicos en edad escolar. Algo difícil de imaginar. Benjamín y el viento se estrenó en febrero en Las Palmas, un poblado de 65 personas a pocos kilómetros de La Mudana, rumbo a Los Túneles. Allí Benjamín y algunos de sus tres hermanos cursan el secundario en la escuela-albergue. "Fue muy lindo ver cómo mucha gente que nunca había ido al cine en su vida se emocionaba hasta las lágrimas cuando veía reflejada su historia en la pantalla grande", aseguran los directores. La película fue doblada al inglés, francés y portugués para participar de los festivales de cine que se realizan sobre género documental en el mundo.
El film se podrá ver en Córdoba el próximo 11 de setiembre el Centro Cultural España Córdoba. Con el auspicio del Club Andino Córdoba, en vísperas del Torneo Nacional de Escalada. En esta oportunidad tendrá participación especial el reconocido investigador y coleccionista Fernando Martín Peña sorprenderá a muchos con "Lucha en el Matterhorn", de los directores Mario Bonnard y Nunzio Malasomma, un film alemán de 1928.

NIÑOS MOMIAS


A 10 años de su hallazgo en el Volcán del Lullaiyaco, Salta, la arqueología, los avances de la ciencia y un estudio de ADN revelan cómo y porqué fueron sacrificados. Desde el Museo de Arqueología de Alta Montaña libran una batalla por preservarlas 200 años más. Mientras tanto el niño, la doncella y la niña del rayo duermen un profundo sueño esperando porque no algún día la ciencia los pueda revivir.
Por CARLOS QUIROGAAñadir imagen
Fotos: JORGE SEGOVIA
Marzo de 1999, fue histórico para las excavaciones arqueológicas de alta montaña, ese mes la expedición comandada por Johan Reinhard, descubrió uno de los vestigios arqueológicos más importantes de los últimos años: Los Niños Momias del Llullaillaco, que no solo asombraron al mundo por la altura en la que fueron encontrados (6.715 metros sobre el nivel del mar) todo un récord, sino también por el perfecto estado de conservación en que fueron hallados, después de 500 años de haber sido sacrificados. Hoy gracias a la arqueología, a los avances de la ciencia y a un estudio realizado por la antropóloga forense Angelique Corthals del museo de ciencias naturales de Nueva York, finalmente se pueden tener noticias más certeras sobre qué paso realmente con ellos. Con tal motivo la National Geographic realizó un documental que se podrá ver en los próximos días e invito a GENTE a la provincia de Salta para que realice una visita al Museo de Arqueología de Alta Montaña y converse con los protagonistas de aquel hallazgo que hoy 10 años después sigue conmoviendo a los Indianas Jones que buscaban tener la misma suerte de Reinhard para realizar un hallazgo similar

LA EXPEDICION


Cristian Vitry (43), arqueólogo y miembro del Museo de Arqueología de Alta Montaña fue uno de los catorce integrantes de aquella expedición histórica: “No fue tarea sencilla trepar el nevado Llullaillaco (ubicado en la cordillera de los Andes, entre la provincia de Salta en Argentina y la provincia de Antofagasta en Chile). Uno de los principales impedimentos que tuvimos que afrontar para poder realizar con éxito la excavación fueron las inclemencias climáticas. Recuerdo que cuando instalamos el último campamento a los 6.600 metros se largó una tormenta que duro cuatro días y que cubrió de nieve las carpas, con temperaturas promedio de 40 grado bajo cero. Recién cuando paso la tormenta se pudo comenzar con la excavación.
El primer hallazgo se concretó el 17 de marzo cuando el peruano Arcadio Mamaní encontró en el sector Sur de la plataforma el enterratorio del niño y su ajuar. Pocas horas después el salteño Antonio Mercado y el peruano Ruddy Perea localizaron el cuerpo de una jovencita hoy conocida como La Doncella. Y finalmente el 19 de marzo el peruano Orlando Jean dio con la Niña del Rayo
El Niño tiene 6 años aproximadamente, es el único varón, y es al que se le encontaron la mayor cantidad de ofrendas de oro y spondylus (concha marina), que por entonces para el Inca valían tanto o más que el oro ) “Quizás eso sea por el hecho de su masculinidad, en una época que predominaba fuertemente la cultura machista”, explica Vitry.
La Niña del Rayo, la bautizaron así, porque en algún momento, después de haber sido ofrendada cuando ya estaba momificada por el frío, un rayo impactó sobre el plato de plata que tenía en la cabeza y le calcinó parte del pecho y de la cara. Tiene un solo ajuar consistente en, estatuillas antropomorfas, vajillas de cerámica, peinetas de espinas y bolsas, con hojas de coca.
La Doncella es una joven de 15 años aproximadamente. Existen varias interpretaciones de porque tan grande fue sacrificada. Hay algunos que sugieren que pudo ser una suerte de sacerdotisa, otros afirman que pudo ser la que cuidaba a los niños y fue designada para seguir su tarea en el más allá y también están los que sostienen pudo ser un personaje importante y que es una ofrenda así misma a ella, independiente de los niños.

DE DONDE VENIAN


“Con los datos arqueológicos que logramos rescatar y que por suerte estaban intactos a la hora de hacer la excavación, pudimos reconstruir gran parte de lo que fueron las últimas horas de los niños, pero esa versión no es definitiva, porque con esos mismos datos y mayor información en el futuro se puede generar una interpretación totalmente diferente a la que tenemos hoy”, advierte Vitry.
No se sabe a ciencia cierta a que etnia pertenecían los niños que fueron sacrificados, pero lo que si se pudo establecer por la ropa que llevaban puesta es que venían del Cuzco y que para llegar al Llullaillaco debieron hacer 1.700 kilómetros caminando. Una travesía imposible de realizar hace 500 años atrás y que sólo encuentra lógica en los vestigios arqueológicos que se encontraron que establecen que usaron los caminos del Inca, que tienen cada 20 kilómetros, tambos (lugares de aprovisionamiento y de descansos, que se creaban estratégicamente porque esa es la distancia que podían recorrer las llamas cargadas).
Los niños fueron sacrificados en una ceremonia Inca que se conoce como capacocha, que se realizaba para la asunción de nuevo Inca, la muerte de un cacique o cuando se producía algún cataclismo.” Las ofrendas humanas se hacían para calmar la ira de los dioses y también como una forma de agradecimiento, cuando conquistaban nuevos territorios. ”Los seleccionados para el sacrificio eran hijos de cacique y curacas y a la hora de elegirlos primaba lo físico, debían ser perfectos, sin ningún tipo de manchas- explica Vitry- Ellos tenían otra concepción diferente de la vida y la muerte. Los incas creían que estos niños no morían, sino que se dormían profundamente y después se despertaban con los dioses. Llama curiosamente la atención que el ajuar en su gran mayoría venga de a pares y la explicación es que se ponían por ejemplo dos platos, dos vasos, para que compartan con los dioses”.

MOMIAS QUE HABLAN


La antropóloga forense Angelique Corthals del museo de ciencias naturales de Nueva York, sometió a los tres niños a análisis de ADN, extrayéndole cabellos con folículos y luego de analizar minuciosamente los exámenes. realizó importantes revelaciones como que antes de comenzar el peregrinaje hacia el Llullaillaco cambiaron de la alimentación vegetariana por una más ricas en proteínas y estableció también que la doncella sufría de sinusitis al momento de ser sacrificada y que la llaga que tenía en su pierna era producto de una leishmaniasis .
Durante los estudios que se realizaron en diciembre último, Corthals descubrió que el niño tenía piojos y una cana en la doncella, que a pesar de su corta edad, podría ser producto del estrés.
Exámenes odontológicos revelaron que tanto la niña del rayo, como el niño rechinaban los dientes, por lo que presuponen que ambos sabían que iban a ser sacrificados.
Los exámenes realizados por Corthals establecen que las niñas habían consumido importantes cantidades de hojas de coca para poder ascender al Llullaillaco y que al momento de ser pircadas le habrían dado chicha con alcohol, con la finalidad de adormecerlas y evitar así más sufrimiento al que venían padeciendo.

EL DESAFIO DE PRESERVACION


Los reveladores estudios que se practicaron fueron posible gracias al perfecto estado de conservación en que fueron encontrados, más que muertos parecen dormidos y la razón de esta preservación se encuentra en la combinación de tres factores: la ceniza volcánica ,las temperaturas bajo cero y la humedad, que detuvieron el proceso de descomposición.Cristian Vitry sostiene que trabajar con los cuerpos le sigue moviendo el piso: “Si bien como arqueólogo estoy acostumbrado a trabajar con restos humanos, siempre que lo hacemos son huesos, trabajar con los niños es distinto porque son cuerpos con carne y pelos. Es entonces cuando mi formación científica entra en un conflicto grande con lo humano y lo sentimental, porque cuando tocó a los niños del Llullaillaco pienso que estoy acariciando mis hijos y la verdad que me impresiona y no voy negar que el trabajo con ellos me genera una cierta inestabilidad desde el punto de vista emocional”.
Hoy el principal desafío del Museo de Arqueología de Alta Montaña de Salta, pasa por seguir preservando a las momias como están por lo menos 200 años más. Mario Bernaki responsable del diseño del sistema de criopreservación sostiene que los cuerpos congelados de los tres niños del Llullaillaco hoy son los mejores conservados del mundo. Para llegar a eso fue necesario realizar una serie de estudios científicos y tres expediciones a la cumbre del volcán del Llullaillaco para analizar las condiciones de montaña que permitieron que se preserven intactos después de 500 años. Una vez que contamos con esa información sumamos la electrónica y la termomecánica y creamos un sistema de cápsula con modificación de atmósfera, único en el mundo. Gracias a estas combinaciones hemos logrado conseguir estabilidad y seguridad para poder exhibirlos. Hoy los cuerpos se exhiben cada cuatro meses, luego vuelven a la sombra y a temperaturas bajo cero para evitar su deterioro”.
Aunque la arqueología, la ciencia y la tecnología han realizado revelaciones asombrosas sobre Los Niños del Llullaillaco, todavía quedan una serie de enigmas que no han podido ser develados y que esperan que los avances tecnológicos lo hagan posible, pero para ello es imprescindible que permanezcan intactos y es ahí donde el equipo del Museo de Arqueología de Alta Montaña de Salta libra su gran batalla: “Para nosotros no hay domingos ni feriados y todos los días del año hacemos un monitoreo constante en tiempo real, cualquier variación que se produzca en las capsulas que tiene un 98% de nitrógeno y 2 % de oxigeno pone en peligro a los niños, pero sabemos que con dedicación, amor y profesionalismo lo preservaremos intactos 500 años más”, afirma Bernaski, mientras los niños del Llullayllaco duermen un largo sueño, esperando porque no algún día la ciencia los pueda revivir.