miércoles, 12 de diciembre de 2018

MARIO ANCE UNA INSTITUCIÓN DE LA RADIOFONÍA TUCUMANA



Por CARLOS QUIROGA
Fotos: RUBÉN SUÁREZ

Después de 52 años al frente del ciclo “Huellas de Nuestra Patria” por Radio Nacional Tucumán, Mario Ance  se despide hoy de su audiencia  con un programa especial  que arrancará a partir de las 13,30 y se extenderá hasta las 17 hs . A modo de homenaje comparto con sus amigos, un reportaje que le hice hace unos años atrás  para la revista CIMA, donde cuenta anécdotas sobre su entrañable amistad con  Mercedes Sosa, César Isella  y Horacio Guarany, próceres del folklore argentino. 

EL INMORTAL


Desde hace medio siglo, Mario Ernesto Ance  se ha convertido en el compañero infaltable de miles de amigos invisibles que tarde a tarde sintonizan Radio Nacional Tucumán para escuchar su voz afable que en medio de zambas, chacareras y chamamé  los invita a transitar por la historia de los solistas y conjuntos que a lo largo de los años fueron forjando el cancionero folklórico argentino y a los cuales conoce personalmente: “No hay figura del folklore que   no haya entrevistado”, sostiene orgulloso. Inclusive muchos de ellos  afirman que  su programa “Huellas de Nuestra Patria” fue el trampolín a la fama,  por eso a manera de agradecimiento algunos han decidido inmortalizarlo  en algunas zambas.

EL DÍA QUE MERCEDES SOSA FUE A CANTARLE EL CUMPLE A LA RADIO



Entre esos amigos entrañables que le dio el folklore están: César Isella que lo eligió para que lo representara como padrino en la boda de su hermana porque sus compromisos artísticos no lo dejaban llegar. Mercedes Sosa que un día se presentó en el estudio con una torta para cantarle el   feliz  cumpleaños en persona y Horacio Gurany que cada vez lo cruzaba lo saludaba en forma de humorada  a los gritos diciéndole “Cuiden los bolsillos que ahí  viene el gato  de Tucumán”.

UN EQUIPO DE LUJO


Fiel a la misma pasión que cultivó desde que nació  Radio Nacional   y cargando a cuesta sus 80 años, Mario Ance llega todos los martes y jueves  a las 14 a los estudios acompañado por sus colaboradores: Luis Ale que en su micro “De mates y aparecidos” cuenta historias de mitos y leyendas campesinas; Rubén Camuñas, que se especializa en efemérides y aniversarios del folklore; y Augusto López, que  hace el micro “Tucumanos por tucumanos”, de autores e intérpretes locales. Juntos con su hijo, Miguel Ángel desde la consola de sonidos  hacen “Huellas de Nuestra Patria”, que este año ya le ganó el record  en puesta al aire a Mirtha Legrand, que recientemente celebró sus 50 años de permanencia con sus clásicos almuerzos.


SUS COMIENZOS


Aunque según cuenta su atracción por el micrófono comenzó  mucho antes durante  su adolescencia: “Yo vivía  a media cuadra del club Villa Luján, centro pugilístico por excelencia en Tucumán  y mi gran entretenimiento era decir por los altoparlantes del estadio: “segundos afuera, primer round”. Luego seguí desarrollando mi vocación de locutor en el parque Avellaneda, donde solían poner temas musicales y a mí me tocaba   anunciarlo y decir a quien estaba dedicado. Y cuando entre a trabajar al correo a mediados de 1950, una de mis funciones era hacer de locutor en todos los actos que organizaba la institución. Por eso cuando abrió Radio Nacional Tucumán en 1966, el jefe del correo no dudo en solicitarle a las autoridades de la Secretaría de Comunicaciones que me trasladaran para que pudiera formar  parte de la nueva emisora”.
“Recuerdo que una de las primeras instrucciones  que recibimos de aquel primer director, Delio Octavio Longo fue que investiguemos cual era la música que los tucumanos querían escuchar, ya que la radio por ese  entonces  solo se limitaba a  poner música clásica. La respuesta llegó  el  1 de mayo de 1967 para una comida  por el día del trabajador. Ese día Zoilo Gómez que hacía de operador decidió poner en automático la transmisión y programó esas dos horas destinadas al almuerzo con música folklórica para poder comer tranquilos, pero grande fue nuestra sorpresa porque el teléfono no paraba de sonar  y así  nació “Huellas de Nuestras Patria “.
-¿Y  usted fue el primer conductor?
-No, yo por  entonces trabaja en la discoteca y se me encomendó la tarea de ser el seleccionador de los temas folklóricos que íbamos a poner y en mis ratos libres me llegaba por el estudio, porque a decir verdad le tenía  un hambre terrible  al micrófono y fue ahí cuando Carlos Cufré me  invitó a que participará leyendo sus libretos. Para qué, a mi salsa me llamaron  y al poco tiempo nomás Cufré debió renunciar porque se trasladaba con su esposa a Mar del Plata y a partir de ahí  quedé al frente de “Huellas de Nuestra Patria”.
- Su espacio no paso desapercibido y pronto lo invitaron a participar del escenario mayor del folklore argentino, el Festival de Cosquín. ¿Cómo fueron esos años?.
-Maravillosos. Durante 14 años representé a Tucumán en la comisión municipal del Festival de Cosquín y esa posibilitad me permitió que me  moviera detrás de las bambalinas como si estuviera en mi casa y ahí tuve la oportunidad de conocer en persona  a todas las voces de la música nativa y entablar con ellas  una  estrecha relación. De hecho es común que cuando pongo un tema de aquellos interpretes, haga referencia a alguna anécdota de aquellas charlas. Por suerte Dios me dio una memoria privilegiada.

EL VERDADERO ORIGEN DE LOS TUCU TUCU


- Según cuenta la leyenda, usted fue un testigo privilegiado de la mentira que llevó a los Tucu Tucu a la fama. ¿Es así?
-Sí.  Los Tucu Tucu nacieron como consecuencia de una mentira del productor discográfico Jack Caña. En la época que trabajaba  en el correo tenía como jefe a don Rafael Bulacio,  y recuerdo que  él le había pedido a Caña  que intercediera ante el sello que el representara   para que el conjunto Las Voces del Surco que integraba su hijo, Héctor tuviera la posibilidad de probar suerte en la grabadora. Él le vivía mintiendo que iba hacer las gestiones y cansado del pedido un día le concretó una cita falsa con la grabadora. Los  changos estaban locos de contento,  organizaron rifas, vendieron empanadas para juntar la palta para el viaje, pero al llegar  al estudio se dieron con la novedad que la cita había sido una mentira de Caña. Cuando salían de la recepción  con las caras largas, no viendo las horas de llegar a Tucumán para asesinarlo, se cruzaron con el productor de la discográfica  que les pregunto que le pasaba y ellos le contaron la causa de sus penurias.  Para no desilusionarlos  decidió escucharlos y cuando terminaron de cantar los hizo firmar el primer  contrato para que grabaran su primer disco, bajo el nuevo nombre   de Los Tucu Tucu. Cuando volvieron en lugar de matar a Caña como se habían  prometido, lo abrazaron porque gracias a su mentira sus canciones iban a empezar a sonar en Buenos Aires.



HUELLAS DE NUESTRA PATRIA


-¿Qué significa Huellas de la Patria para la vida de Mario Ance?
-Este programa me dio innumerables satisfacciones a lo largo de mi vida, porque no solo me permitió hacer lo que me gusta, sino además me dio la posibilidad de conocer a esos amigos sin rostro que son los  oyentes. Era frecuente que cuando me daban alguna distinción en un festival  al bajar del escenario se me acercaba mucha gente joven a saludarme y a decirme que me  escuchaban. Un día se me vino hasta mí  un chango que me hizo llorar de la emoción, porque me contó que cuando él era chico iba con su papá y sus cuatro hermanos a pelar caña en el surco y que su trabajo se detenía puntualmente a las 14 horas para  hacer una pausa en  la ardua jornada laboral y escuchar mi programa, mientras su papá  les decía eso es lo que ustedes  tienen que escuchar, porque el folklore es lo que identifica a la Patria.
-¿Cuál es el secreto para que la audiencia le haya sido fiel durante estos cincuenta años?
- Cuando empecé a hacer el programa no existía Google, así que a mí no me quedaba otro remedio que investigar quién  era cada autor, para poder contarle al oyente un resumen biográfico del intérprete  que estaban escuchando. De hecho hoy prefiero leer de mis apuntes  y no de internet y creo que  esa diferencia fue lo que hizo que la audiencia me siga escuchando, porque hoy es muy común que en muchas remisoras pasen varios temas musicales sin mencionar ni si quiera el nombre del  tema  que está sonando.
-¿De los folkloristas famosos a quién  no entrevistó?
- Entrevisté a  todos, pero al que más me costó acceder  fue a don Atahualpa Yupanqui. Era un hombre muy reacio a dar reportajes y rocíen lo pude entrevistar cuando fray Alberto Quijano, que por entonces era asesor eclesiástico  de la radio lo invitó almorzar a su casa. Eso sí tuve que hacer una antesala de cuatro horas para darme el gusto, pero la espera valió la pena, porque pude  conocerlo en profundidad.
- ¿Y hasta cuando va seguir conduciendo Huellas de Nuestra Patria?
-Hasta que Dios me diga basta, hasta aquí llegaste.