martes, 7 de septiembre de 2010

LA DECADENCIA DE LOS LUQUE


El lunes 12 de abril, Guillermo Daniel Luque (44) recuperó definitivamente su libertad, después de haber cumplido los dos tercios de la condena. A diferencia de Tula, que rehízo su vida con Ruth Zalazar, se separó de Florencia Alustiza, con la que tiene dos hijos, Tomás y Florencia. Está lejos del sobrepeso que lo caracterizó a lo largo del proceso judicial,;ahora luce una figura esbelta, aunque prefiere mostrarse poco y nada por las calles de la ciudad, donde sigue cosechando antipatías.
Lejos de mostrar ninguna señal de arrepentimiento, su soberbia fluye a flor de piel cuando le preguntan si piensa pedirle disculpas a la madre de María Soledad: “Por qué voy a pedir disculpas, si soy inocente”. Aunque ahora, 20 años después, ya no lo cobijan el calor del poder, ni la opulencia de sus padres, Ángel y Edith Pretti que nunca más (desde que estalló el caso) pudieron reincorporarse al mundo de la polìtica, porque los votos que supieron cosechar en la época en que los Saadi gobernaban Catamarca se le volvieron esquivos. Hoy viven encerrados en la casona de Puerta de Hierro en un total ostracismo.
Pese a su proclama constante de que es inocente y a su promesa de conceder entrevistas con todos los medios sin discriminación, Guillermo Luque nunca aceptó concederme un reportaje, quizás temeroso de que alguna pregunta lo pueda incomodar y quebrar. Hasta hoy sólo habló con periodistas amigos y promete en vano escribir un libro para contar su verdad, demasiado tarde ya quizás para sacarse el estigma de ser el asesino de Marìa Soledad.

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