martes, 18 de mayo de 2010

SECRETOS CENTENARIOS


Hoy apneas quedan unas 6 randeras en El Cercado y solo Margarita Ariza está dispuesta a revelar los secretos de ese tejido que aprendió de su madre, doña Juana Delgadina (94) cuando tenía apenas 8 años y que se ilusiona en transmitir a su nieta para que la tradición familiar no se pierda. “La randa es una trama elaborada a la aguja con finos hilos de coser anudados entre sí. Primero se hace la maya, que se teje con una aguja común y un palito de quinua o mora, que sirve de guía para medir su diámetro. Luego la colocamos sobre el bastidor, donde la tensamos y una vez allí comenzamos los bordados. Entre los puntos que aplicamos se destacan el arroz, anís, jazmín y abanico, entre otros. Una vez terminado el bordado procedemos a la lavar a la randa y almidonarla con apresto para que se endurezca el tejido”.
“Las carpetas que hacemos (léase randas) la aplicamos en la confección de pañuelos, centros de mesa, baberos, cuellos y souvenires- puntualiza Ariza-. Elaborar una randa chica, lleva de dos a tres días de trabajo, porque solo nos ocupamos de a ratos, porque cansa mucho la vista y la espalda

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