jueves, 18 de julio de 2013

LOS SECRETOS DE UN BUEN BOMBO


El patio de su casa en Boca y Tigre  en las afueras de Santiago del Estero es su gran taller. Allí rodeado de troncos de  ceibos y la constante visita de amigos, Froilán ofrece su hospitalidad y sin egoísmos comparte su saber: “El proceso para hacer el bombo comienza con la elección del ceibo, que es la única madera que tiene acústica propia para este instrumento. La porosidad fina  permite que se produzca un buen eco. Por lo general cortó ceibos mayores de 25 años, para que no sea tierna la madera. Ya que si utilizo troncos menores corro el riesgo que una vez armado el bombo, el aire empiece a consumirlos y los aros  y los parches queden grandes y se desintegre totalmente.

“Presto mucha atención al proceso de secado, ya que la clave para que suene bien es que la caja sonora este bien seca para recién armar. Luego pulimos la madera por dentro y hacemos los dibujos exteriores. A los aros lo hacemos de quebracho blanco, ya que es una madera resistente y le da mayor durabilidad a esa zona, que es castigada constantemente por los palillos. Hay algunos que prefieren hacerlo de otra madera, pero a  larga se salen las fibras y se termina rompiendo”.

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